No se si todas las personas famosas habrán tenido esa extraña sensación de estar destinados a algo. A veces todos sentimos que nos atrapa el destino y que nos lleva por un camino que no es el que deseamos, que nos precipitamos hacia el final que alguien ha escogido para nosotros. En una vida sencilla los cambios son sencillos, pero cómo debe ser tener esas responsabilidades en una vida relevante para la historia del mundo?
Damian
¡Menuda mierda! Tengo 9 años y me he pasado toda mi vida encerrado en casa leyendo y jugando con mis muñecos. Nunca me ha gustado mucho jugar con otros niños, siempre me han parecido salvajes en sus juegos y burdos en sus conversaciones.
Mis padres nunca me han obligado a hacer nada que no quisiera y siendo ellos dos eminencias en sus profesiones, que me interesase más por la lectura que por el fútbol, más bien les resultaba gratificante.
Hace un año, concretamente el 6 de junio del 2005 mis padres decidieron mudarse, pero a lo grande. Dejamos la mansión de la familia en Nueva York y con todo, nos trasladamos a Inglaterra a una pequeña población llamada Wessex. Les ofrecieron trabajar en un hospital de nueva construcción como directores, cada uno de su campo. El traslado no fue traumático, tal y como me repetía mi psicólogo, en realidad no tenía muchas cosas que me ligaran a Nueva York. Así que me encontré en la campiña inglesa rodeado de tonos grises y lluvia con más curiosidad que desasosiego.
Debido al trabajo de mis padres, que les ocupaba gran parte de su tiempo, empecé a estudiar en un internado inglés clásico. Había leído alguna vez sobre ellos y en más de una película había visto imágenes. Ciertamente siempre pensé que en pleno siglo XXI estos sitios no existirían, pero al encontrarme allí fui descubriendo que lejos de desagradarme, la mayoría de mis compañeros se sentían enjaulados, ese era el sitio donde debería haber pasado mi infancia desde el principio. En el se podían sentir los siglos de enseñanza y de miles de mentes que habían pasado por allí. Notaba como si la atmósfera estuviera cargada con los pensamientos acumulados durante siglos y pudiesen ser absorbidos según las necesidades.
Me pasaba las horas libres en la biblioteca devorando libros, tratados, códices y miles de tomos antiquísimos que nunca podría haber disfrutado en Norte América. Gracias a mi profesora de historia, la señorita Shatner, una solterona, que tenía una gran facilidad para memorizar datos y una pasión inhumana por los hechos de la antigüedad, sólo comparable a su incapacidad para las relaciones sociales, empecé a descubrir datos muy curiosos sobre las modificaciones que ha sufrido la historia dependiendo de quien ha sido su cronista. Grandes hechos relevantes quedaban ocultos al reeditar alguno de los tomos que recopilaban las historias de una época, porque en ese momento no era adecuado mencionar esos hechos.
Así me sumergí en el estudio de los evangelios, tema favorito de mi profesora, porque es el registro que más modificaciones ha sufrido a lo largo e la historia. Durante todo este año he revisado, códices, Biblias, tratados de teología y miles de referencias a la historia antigua de la humanidad y de todas sus civilizaciones. He aprendido a interpretar las cábalas y el Talmud, a leer el Alto Corán y el gran libro de Buda. Así consultando con mi profesora y después de rehacer miles de cálculos revisándolos otras miles de veces he llegado a una conclusión apabullante. ¡Soy el Anticristo y he de empezar el Fin del Mundo este mismo año!
Por supuesto todas esas chorradas que se pueden leer en El Apocalipsis de las Bestias que vendrán a destruir la tierra sólo son cuentos para asustar a los niños y a los creyentes, yo y sólo yo tengo que liarme a destrozar este planeta a dominar los gobiernos y a hacerme con el poder de todo, para llevar a la humanidad al fin que programó ese Dios que está tan alejado de todo que ni siquiera se opondrá a mis planes.
Así que por eso, me encuentro aquí, escribiendo mi historia, para buscar ayuda. Pensaba poner un anuncio, pero todos los periódicos se reían al escuchar a un niño de 9 años intentar buscar ayuda para el fin del mundo. Por eso todos los que deseen dominar al resto de la humanidad que se pongan en contacto conmigo y formaremos el ejercito del Armageddon.

4 comentarios:
Hola Luzbel. Me ha gustado mucho el principio de esta entrada. No sé porqué, pero me agradan los niños solitarios e inteligentes. Los demás me parecen burdos reflejos de lo que otros quieren que sean. Bueno, son niños, no debería ser tan dura con ellos después de todo.
Pero el final me ha decepcionado. No porque termine siendo el anticristo, eso no esta´del todo mal, sino porque lo has relatado de una forma un poco descuidada, como queriendo llegar pronto al fina. No soy quien para darte consejos de escritura, pues escribes realmente bien, pero como lectora me he sentido un poco decepcionada. Como si estuviera caminando por un puente y de pronto se derrumbara bajo mis pies.
Creo que sobra esta frase repleta de exclamaciones: "Soy el Anticristo y he de empezar el Fin del Mundo este mismo año!!!!!!!!!!!!!".
Por otra parte, Luzbel, muchísimas gracias por linkearme. Soy nueva en esto de los blogs y la verdad que me viene muy bien tener algo de publicidad.
Un beso enorme, espero que no te haya resultado molesto lo que te he dicho.
Debo decir que me gustó mucho el estilo de tus letras... volveré, pues tengo mucho leer por aquí.
Te abrazo con afecto.
MentesSueltas
me encanto tu relato , sencillamente excepcional , es un relato para pensar.. pensar en muchas cosas.. quiza en demasiadas.
Dicen que de la genialidad a la lokura tan solo hay un paso.
besitos prohibidos
Me pregunto si todos los demonios saben desde tan pequeños las travesuras y maldades que van a cometer de mayores... Prefiero pensar que este tipo de cosas se aprenden con el tiempo, con las personas, porque nacer enseñado... menudo aburrimiento.
A la espera...
Un beso de niebla!
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