A veces nos pasa que nos sentimos avandonados, desvinculados del resto del mundo, como si la necesidad de pertenecer a algo estuviese arraigada en nuestro interior, como si estar en este mundo no fuese suficiente para hacernos sentir vivos. Y a veces, con una sonrisa de la suerte alguien nos mira, nos acompaña, nos besa o nos hablar haciendo que deseemos pertenecerle, desligarnos de la tierra a la que estamos anclados y ser por fin una ser gracias a su atención hacia nosotros.
Una Piedra
Seguro que más de uno ha estado por la calle y algún día se ha sentido totalmente ajeno al resto de personas que andan frenéticamente día tras día, con destinos prefijados e intentando adelantarse a su tiempo, para poder ganar unos minutos más de vida. Seguro que muchos os habéis sentido observados mientras estabais ahí. A veces con miedo o desconfianza y a veces con curiosidad por vuestro aspecto o vuestra forma.
Pues a mí eso nunca me ha pasado. Siempre suelo pasar inadvertido. Las personas pasan a mi lado y nunca noto que su mirada se pasee por mi ni un segundo. Nunca me han mirado, pocas veces siquiera me prestan atención y si alguna vez un despistado tropieza conmigo se va soltando improperios, pero generalmente sin disculparse siquiera.
Siempre estoy en un gran parque, del centro de mi ciudad, cerca de una esquina de dos de sus caminos de tierra, por donde pasan muchas personas haciendo footting y desde donde puedo mirar a los niños que acuden a jugar al parque cada mañana y cada tarde.
Pero sé que algún día eso cambiará. Sé que ese día está cerca. Algún día uno de esos niños se acercará y se subirá encima de mí. Algún día ese niño jugará a que soy una nave espacial, un barco pirata o un coche de carreras y desde ese día dejaré de ser una piedra del parque. Desde ese día seré algo más y viajaré llevando a los niños sobre mí y las personas que se apoyan en mí para atarse los zapatos mirarán donde han puesto el pie y sonreirán porque ya no me verán como otra piedra cualquiera del parque.
Pues a mí eso nunca me ha pasado. Siempre suelo pasar inadvertido. Las personas pasan a mi lado y nunca noto que su mirada se pasee por mi ni un segundo. Nunca me han mirado, pocas veces siquiera me prestan atención y si alguna vez un despistado tropieza conmigo se va soltando improperios, pero generalmente sin disculparse siquiera.
Siempre estoy en un gran parque, del centro de mi ciudad, cerca de una esquina de dos de sus caminos de tierra, por donde pasan muchas personas haciendo footting y desde donde puedo mirar a los niños que acuden a jugar al parque cada mañana y cada tarde.
Pero sé que algún día eso cambiará. Sé que ese día está cerca. Algún día uno de esos niños se acercará y se subirá encima de mí. Algún día ese niño jugará a que soy una nave espacial, un barco pirata o un coche de carreras y desde ese día dejaré de ser una piedra del parque. Desde ese día seré algo más y viajaré llevando a los niños sobre mí y las personas que se apoyan en mí para atarse los zapatos mirarán donde han puesto el pie y sonreirán porque ya no me verán como otra piedra cualquiera del parque.
¿Sabéis porqué sé que eso va a cambiar? Pues porque esta mañana, un chico, se ha parado delante de la esquina en la que estoy siempre, ha sacado una cámara de fotos y me ha hecho una foto, sólo a mí. Después se ha sentado sobre mí y ha empezado a escribir en su cuaderno. Sé que no debo ilusionarme, pero creo que esta vez es la definitiva.


4 comentarios:
De nuevo encuentro esa capacidad de abstracción que tanto me sorprende y me agrada. Las piedras tienen memoria, yo lo sé. Sólo hay que tener paciencia y saber escuchar, saber observar, para que ellas decidan contarnos cosas. Entonces, ¿quién dice que no pueden, también, tener sueños?
Yo, esta noche, he vivido uno maravilloso...
Mi querido Luzbel,
Vengo aceptando tu invitación a ésta madriguera, y me encuentro una persona maravillosa. Si, de veras , me han tocado esa fibra tus escritos, esa fibra que pretendemos esconder porque está muy cerquita al alma y se puede dañar fácilmente.
¡Cómo puede pasar desapercibido alguien como tú!....Jamás.
La gente vé lo que quiere ver, y por eso a menudo no ven nada....pero los niños, los animales, las personas sensibles,...un dia se paran y ven todo, observan todo, y disfrutan de la vida. Tanto cómo tú aportas a los demás, los demás te lo devolverán con creces. Es la ley del Karma querido mio, así dás, así se te será devuelto más tarde o mas temprano con creces.
Qué belleza saber que no estamos sólos, que existen seres mágicos extraordinarios que piensan en DAR. ´Qúe palabra tan olvidada, sustituida por QUiero.
Es un gran placer conocerte, mi rincón de la Luna, estará siempre En cueros para vosotros, Tú y tu encantadora Señora.
Esta mañana pasé por el parque... y vi una piedra... la besé... cuando me di cuenta... eras tu. No pasas desapercibido cariño... solo que tu mundo es tan bonito que no te das cuenta de que el exterior está pendiente de ti.
Cuidate.
Kuss
Interesante.... muy interesante.
Ocurrente, atrevido, reflexivo... me gusta. Me gustas. Tu blog se está convirtiendo en uno de Mis favoritos.
Sí. Ese rastro de bruma es Mío. Lo dejé al pasar la última noche.
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